El próximo mes de septiembre China tendrá el tren más rápido del mundo. Un tren de alta velocidad que se encargará de unir las ciudades de Pekín y Shanghai.
China inaugurará el tren más rápido del mundo

Este nuevo tren que está a punto de inagurarse será capaz de acordar en una hora el tiempo de viaje actual entre las dos ciudades chinas.
Fuxing es el nombre de este nuevo tren. Como dato curioso, si traducimos la palabra al español significa «rejuvenecimiento«.
Así, China demuestra que está a la vanguardia de la tecnología y del transporte.
Este veloz y sofisticado tren ha sido fabricado en China, el país en el que se pondrá en marcha, e incluye un nuevo sistema de monitorización que comprueba, de forma constante, el funcionamiento del propio tren y ralentiza de manera automática vehículo en caso de peligro, emergencia o frente a condiciones anormales.
Pero esta tecnología no se quedará solo en China. El país asegura que fabricará trenes bala, similares al que está a punto de poner en marcha, que alcanzarán los 400 kilómetros por hora y, al menos en principio, los venderá a Rusia.

Parte de estos cambios se ven reflejados en cómo se administra los servicios de transporte, en la distribución, e incluso en la administración de inventarios.
Lo ideal sería acabar con la producción de todos los materiales capaces de contaminar el medio ambiente. Sin embargo, este ideal es un imposible.
Ofrecer un servicio ágil y eficaz, hoy en día, es un valor diferenciador en cualquier empresa. Sobre todo si tenemos en cuenta que los consumidores son cada vez más exigentes.
Y no es de extrañar, ya que la implementación de la robótica en la logística y la distribución ayuda a mejorar muy notablemente los flujos de trabajo, permitiendo una mayor 


En lo que a envases de alimentos se refiere, probablemente son el plástico, el cartón y el papel recubierto los materiales más utilizados: envases de leche, zumos y otras bebidas; comidas preparadas; etc. Las toneladas de envases alimentarios que cada año acaban en los vertederos tras su uso se cuentan por millones. En el caso del papel y el cartón, el proceso de degradado es más rápido, pero cuando hablamos de embalajes de plástico son décadas el tiempo que se necesita para su degradación. 